El Barcelona Sporting Club demostró una vez más su jerarquía al vencer 1-0 a Boca Juniors en Guayaquil, en un duelo vibrante por el Grupo D. En un encuentro de dientes apretados y con expulsiones en ambos bandos, el equipo torero sacó a relucir su indiscutible estirpe copera.
El rigor táctico y las rojas que cambiaron el panorama
Desde el pitazo inicial, el mediocampo fue una zona de guerra. Boca avisó temprano con aproximaciones de Benedetto, pero la balanza emocional sufrió un vuelco tras la irresponsable expulsión de Ascacíbar por agresión, dejando a la visita con diez hombres. Sin embargo, el Ídolo también sufrió la baja de Milton Céliz pocos minutos después tras un codazo directo sobre Paredes, lo que emparejó las condiciones en el campo y exigió la máxima concentración de nuestra línea defensiva.
El contragolpe letal de Villalba
Cuando el partido exigía precisión, la lectura táctica dio sus frutos. Al minuto 27 del segundo tiempo, Boca quedó mal parado tras un tiro de esquina a su favor. Quiñones comandó una transición rápida y letal, acelerando a fondo por la banda y sirviendo un centro preciso al área para que Villalba definiera cruzado, venciendo al guardameta Javi García.
Cerrojo defensivo y tres puntos de oro
En los minutos finales, la desesperación se apoderó del cuadro xeneize. La zaga canaria, liderada por el despliegue de Carabalí, multiplicó esfuerzos para sostener el cero, soportando los embates de Merentiel y Zeballos. Incluso, Villalba estuvo a punto de firmar su doblete en otra escapada. Al final, el pitazo consagró una victoria que significa tres puntos vitales.
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