¡Rugió el Ídolo en las alturas! El orgullo de ser amarillo

No son solo tres puntos; es la casta, la historia y el alma de un pueblo que nunca deja de creer. Ganar en Quito es demostrar que el amarillo no conoce de imposibles. Hoy cada rincón del Ecuador celebra la jerarquía de un equipo que juega con el corazón en la mano. ¡Gracias, Ídolo, por esta alegría monumental! Ponciano se rinde ante tu grandeza. ¡Barcelona es y será siempre el coloso de América!.

Publicar un comentario