En el fútbol, la jerarquía no solo se demuestra goleando, sino también sabiendo sufrir cuando el partido se torna oscuro. El Barcelona Sporting Club logró imponerse 2-1 ante un aguerrido Leones FC en el Estadio Monumental, en un encuentro vibrante, lleno de polémicas, goles anulados y un cierre apto solo para corazones fuertes. El equipo de Cesar Farias sumó tres puntos de oro, pero dejó lecciones tácticas que deben ser corregidas de cara a la doble competencia.
El primer tiempo mostró a un Barcelona incisivo, recostando gran parte de su ataque por la banda derecha y asfixiando la salida del rival. Tras varios avisos claros de Darío 'Pipa' Benedetto, el cero finalmente se rompió gracias a una triangulación espectacular. Un robo de Tommy Martínez y una asistencia magistral de Benedetto dejaron a Yandry Gómez de cara al arco, quien definió con perfil zurdo para poner el merecido 1-0. Parecía el inicio de una goleada tranquila, pero el fútbol ecuatoriano no perdona excesos de confianza.
Leones no bajó los brazos y adelantó líneas. La pasividad en la marca amarilla en el mediocampo generó faltas peligrosas cerca del área de José David Contreras. Fue así como Oscar Pepinos, con un soberbio cobro de tiro libre, clavó el balón en el ángulo para silenciar momentáneamente el Monumental y decretar el 1-1. El Ídolo perdió la brújula táctica e incluso sufrió el susto de un segundo gol visitante que, afortunadamente, fue anulado por una mano previa.
El punto de inflexión del partido ocurrió en el complemento. Una descalificadora falta de Santiago Arrieta, quien le dejó la suela planchada en el pie de apoyo a un elemento torero, resultó en una tarjeta roja directa. Con un hombre de más, Barcelona SC se volcó al ataque, apelando más a la garra que a la claridad estratégica.
La recompensa a la insistencia llegó en la recta final. Tras un potente disparo de Lugo que complicó al arquero Angulo, el rebote quedó servido para que Johnny Quiñones, invadiendo el área con convicción de delantero, enviara el balón al fondo de las mallas y pusiera el 2-1 definitivo.
Sin embargo, el gen del sufrimiento barcelonista estuvo presente hasta el último segundo. En una desatención defensiva insólita en el tiempo de descuento, Ronnie Borja sacó un remate fulminante que se estrelló en el vertical, salvando milagrosamente al Ídolo del empate. Al final, los tres puntos se quedan en casa. Barcelona gana, respira y escala posiciones, pero queda claro que para pelear el título, cerrar los partidos con autoridad debe ser la principal prioridad.

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